Consejos de Omaha – El peligro de los ases

A todo el mundo le gusta mirar sus cartas y encontrarse con un par de ases. La sensación de superioridad es increíble: se puede apostar y subir la apuesta sin ningún tipo de preocupación, dado que en la mayoría de los casos la victoria es casi segura.

No piense que le estamos recomendando que no apueste o suba su apuesta en el Omaha si obtiene ases. Naturalmente que debería apostar, simplemente tenga en consideración que las manos en el Omaha pueden cambiar drásticamente en el flop y que aquellas manos que son muy potentes en el pre-flop pueden convertirse en débiles y viceversa una vez se reparta el flop.

Las manos iniciales con una pareja de ases son muy buenas, pero no se agarre demasiado a ellas si hay varios rivales en la mesa, el flop es de 9, 10 y jota y sus oponentes están apostando y subiendo elevadas cantidades. La sensación de tener ases es muy tentadora y ello puede empujarle a continuar en la mano, a pesar de que se haya repartido un flop peligroso que haya contribuido a sus adversarios mejoren sus manos.

Una manera muy sencilla de mentalizarse de la situación es la de convencerse de que las manos de Omaha comienzan de verdad en el flop, y actuar en consecuencia a ello. De esa manera le resultará más fácil tirar las cartas y no caerá en la tentación de continuar jugando con una pareja de ases que parecía invencible en el pre-flop, especialmente si las cartas del flop no mejoran su jugada o si sus adversarios despiertan de su letargo y comienzan a apostar con fuerza.

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